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"Huele a muerte": un tren cargado con los excrementos de los neoyorquinos quedó abandonado en Alabama


Raquel Segovia
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El tren está detenido en Parrish, Alabama, desde enero./ AP

La carga maloliente está varada desde enero en un diminuto pueblo, donde el hedor invadió todo como un gigantesco inodoro atascado.

 
El tren está detenido en Parrish, Alabama, desde enero./ AP

El tren está detenido en Parrish, Alabama, desde enero./ AP

Una carga maloliente de desechos humanos provenientes de la ciudad de Nueva York está abandonada en un diminuto pueblo de Alabama, esparciendo su hedor como un gigantesco inodoro atascado… y el “tren de la caca” (poop train) es sólo el último ejemplo de cómo se usa al sur de Estados Unidos como vertederode los residuos de otros estados.

En Parrish, Alabama, que tiene 982 habitantes, los vagones del tren que transporta aguas residuales están estacionados cerca de los campos de juego de su pequeña liga desde hace más de dos meses, dijo la alcaldesa Heather Hall. El olor es insoportable, en especial al atardecer cuando la atmósfera se ha recalentado, señaló.

“¡Por Dios! Esto es una pesadilla”, exclamó. “Huele a cadáveres putrefactos o animales muertos. Huele a muerte”.

La alcaldesa de Parrish, Heather Hall./ AP

La alcaldesa de Parrish, Heather Hall./ AP

Todo tipo de desechos se han vertido en Georgia, Alabama y otros estados del sur en los últimos años, entre ellos cenizas de carbón tóxicas de las centrales eléctricas de todo el país. En Carolina del Sur, el plan de almacenar desechos nucleares radiactivos en una zona rural dio lugar a quejas de que el estado estaba siendo convertido en un cementerio nuclear.

El olor es terrible

Los habitantes de Parrish están evaluando reprogramar los partidos de sóftbol de los chicos o jugar en canchas de otras comunidades para huir del mal olor.

Sherleen Pike, que vive a menos de un kilómetro de las vías, dijo que a veces se pasa aceite de menta bajo la nariz porque el olor es terrible.

“¿A la ciudad de Nueva York le gustaría que le mandáramos toda nuestra caca para siempre?”, preguntó. “No quiere arrojarla a sus ríos pero me parece que cada estado debería hacerse cargo de sus residuos”.

Las tierras baratas y las permisivas leyes de zonificación de Alabama y la prohibición federal de arrojar los excrementos de los neoyorquinos al mar fueron determinantes para que llegara el tren de la caca, dicen los expertos.

Los contenedores con el agua servida. /AP

Los contenedores con la carga maloliente, varados en Parrish. / AP

Nelson Brooke de la agrupación ambientalista Black Warrior Riverkeeper, define a Alabama como “un lugar de puertas abiertas y autorizaciones automáticas” para los operadores de rellenos sanitarios. “Les resulta fácil llegar a una comunidad rural o pobre, abrir su empresa y empezar a ganar una tonelada de dinero”, dijo.

La carga del tren de la caca tiene como destino el vertedero Big Sky, situado unos 30 kilómetros al este de Parrish. El basural acepta los residuos cloacales de Nueva York desde comienzos de 2017. Anteriormente, se los transfería de los trenes a camiones en la cercana West Jefferson, pero los funcionarios de allí consiguieron una orden judicial para alejar los residuos de su ciudad.

Las moscas

Las aguas residuales “huelen a animales muertos en putrefacción y a desechos humanos”, dijo el abogado de West Jefferson en una demanda contra Big Sky Environmental LLC. También hicieron que la comunidad “se infestara de moscas”, indica la demanda.

Después que West Jefferson recurrió a la justicia, el tren se detuvo a fines de enero en Parrish, que carece de las reglamentaciones de zonificación necesarias para impedir la llegada de los vagones. Estos están allí desde entonces.

“Probablemente evaluemos dictar algún tipo de ley de zonificación sencilla para el pueblo de Parrish, para asegurarnos de que algo así no vuelva a ocurrir”, señaló la alcaldesa de Parrish. Hall dijo ser optimista respecto a que los residuos pronto serán trasladados en camiones al relleno sanitario.

La ciudad de Nueva York ha suspendido los envíos a Alabama por el momento, explicó Eric Timbers, portavoz del municipio. Sus residuos, recuperados del proceso de tratamiento de aguas cloacales y a menudo denominados “biosólidos”, se envían fuera del estado en parte porque a fines de los 80 el gobierno federal prohibió que se los arrojara al Océano Atlántico.

En una historia anterior sobre basura, una barcaza cargada con 3.186 toneladas de residuos comerciales y de papel no tóxicos provenientes de Long Island y la ciudad de Nueva York navegó sin rumbo por el mar durante meses en 1987, buscando un lugar para arrojarla luego de que fracasaran los planes de un desarrollador privado de convertirla en gas metano en Carolina del Norte. Fue rechazada por Carolina del Norte, Alabama, Mississippi, Luisiana, Texas, Florida, México, Belice y las Bahamas.

El vertedero del país

El año pasado, la agrupación Black Warrior Riverkeeper de Brooke se opuso a que se continuara otorgando permisos para el vertedero de Big Sky. Las zonas rurales de Alabama son “blancos de primera” para los rellenos sanitarios que aceptan residuos de fuera del estado, argumentó, lo que significaba “que Alabama se estaba convirtiendo en el vertedero del resto del país”.

Los funcionarios de Big Sky no respondieron múltiples correos electrónicos y mensajes telefónicos de The Associated Press en los que se le pedían declaraciones.

En el plano nacional, la industria de los residuos y el reciclaje genera más de 93.000 millones de dólares de ingresos brutos por año, dijo Brandon Wright, portavoz de la National Waste & Recycling Association. Wright señaló que hay numerosas razones por las cuales los residuos a veces son transportados fuera de un estado. Puede que no haya suficiente espacio en los vertederos cercanos “y los residuos tienen que ir a algún lugar, por eso se los saca del estado”, agregó.

Alabama y otros estados del sur tienen un largo historial de aceptar residuos de todo EE.UU.

Un ex procurador general del estado una vez calificó a un gigantesco vertedero del oeste de Alabama como “el inodoro pago de EE.UU.” Estaba entre los depósitos de residuos peligrosos más grandes del país cuando se inauguró en 1977. En el pico de actividad, el relleno sanitario recibía casi 800.000 toneladas de residuos peligrosos por año.

Los planes de depositar cenizas de carbón en los estados del sur han sido particularmente polémicos. Cada año, las centrales estadounidenses a carbón producen unos 100 millones de toneladas de cenizas de carbón y otros desechos: más de 4 millones de toneladas de ellos acaban en un relleno sanitario de Alabama tras un derrame ocurrido en Tennessee en 2008.

En Parrish, la alcaldesa espera que el material que está en los vagones del tren sea retirado antes de que llegue el calor.

“Nos estamos acercando al verano, y el verano en el sur no perdona cuando se trata de cosas como esta”, advirtió.

Jeff Martin y Jay Reeves, Associated Press

Traducción: Elisa Carnelli

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