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    • By ARchiv@L
      William Tyndale’s translation of the Pentateuch, 1530

    • Guest Nicole
      By Guest Nicole
      Y MANDO José al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal:
      2 Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José.
      3 Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos.
      4 Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que aun no se habían alejado, dijo José á su mayordomo: Levántate, y sigue á esos hombres; y cuando los alcanzares, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien?
      5 ¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? habéis hecho mal en lo que hicisteis.
      6 Y como él los alcanzó, díjoles estas palabras.
      7 Y ellos le respondieron: ¿Por qué dice mi señor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos.
      8 He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos á traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro?
      9 Aquel de tus siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor.
      10 Y él dijo: También ahora sea conforme á vuestras palabras; aquél en quien se hallare, será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa.
      11 Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abrió cada cual el costal suyo.
      12 Y buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la copa fué hallada en el costal de Benjamín.
      13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y cargó cada uno su asno, y volvieron á la ciudad.
      14 Y llegó Judá con sus hermanos á casa de José, que aun estaba allí, y postráronse delante de él en tierra.
      15 Y díjoles José: ¿Qué obra es esta que habéis hecho? ¿no sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?
      16 Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos á mi señor? ¿qué hablaremos? ¿ó con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos: he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros, y también aquél en cuyo poder fué hallada la copa.
      17 Y él respondió: Nunca yo tal haga: el varón en cuyo poder fué hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz á vuestro padre.
      18 Entonces Judá se llegó á él, y dijo: Ay señor mío, ruégote que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tú eres como Faraón.
      19 Mi señor preguntó á sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre ó hermano?
      20 Y nosotros respondimos á mi señor: Tenemos un padre anciano, y un mozo que le nació en su vejez, pequeño aún; y un hermano suyo murió, y él quedó solo de su madre, y su padre lo ama.
      21 Y tú dijiste á tus siervos: Traédmelo, y pondré mis ojos sobre él.
      22 Y nosotros dijimos á mi señor: El mozo no puede dejar á su padre, porque si le dejare, su padre morirá.
      23 Y dijiste á tus siervos: Si vuestro hermano menor no descendiere con vosotros, no veáis más mi rostro.
      24 Aconteció pues, que como llegamos á mi padre tu siervo, contámosle las palabras de mi señor.
      25 Y dijo nuestro padre: Volved á comprarnos un poco de alimento.
      26 Y nosotros respondimos: No podemos ir: si nuestro hermano fuere con nosotros, iremos; porque no podemos ver el rostro del varón, no estando con nosotros nuestro hermano el menor.
      27 Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos me parió mi mujer;
      28 Y el uno salió de conmigo, y pienso de cierto que fué despedazado, y hasta ahora no le he visto;
      29 Y si tomareis también éste de delante de mí, y le aconteciere algún desastre, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.
      30 Ahora, pues, cuando llegare yo á tu siervo mi padre, y el mozo no fuere conmigo, como su alma está ligada al alma de él,
      31 Sucederá que cuando no vea al mozo, morirá: y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor á la sepultura.
      32 Como tu siervo salió por fiador del mozo con mi padre, diciendo: Si no te lo volviere, entonces yo seré culpable para mi padre todos los días;
      33 Ruégote por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y que el mozo vaya con sus hermanos.
      34 Porque ¿cómo iré yo á mi padre sin el mozo? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá á mi padre.
    • Guest Nicole
      By Guest Nicole
      Y EL hambre era grande en la tierra.
      2 Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, díjoles su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento.
      3 Y respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.
      4 Si enviares á nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento:
      5 Pero si no le enviares, no descenderemos: porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.
      6 Y dijo Israel: ¿Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais más hermano?
      7 Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿tenéis otro hermano? y declarámosle conforme á estas palabras. ¿Podíamos nosotros saber que había de decir: Haced venir á vuestro hermano?
      8 Entonces Judá dijo á Israel su padre: Envía al mozo conmigo, y nos levantaremos é iremos, á fin que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños.
      9 Yo lo fío; á mí me pedirás cuenta de él: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, seré para ti el culpante todos los días:
      10 Que si no nos hubiéramos detenido, cierto ahora hubiéramos ya vuelto dos veces.
      11 Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad á aquel varón un presente, un poco de bálsamo, y un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.
      12 Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fué yerro.
      13 Tomad también á vuestro hermano, y levantaos, y volved á aquel varón.
      14 Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y á este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.
      15 Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y á Benjamín; y se levantaron, y descendieron á Egipto, y presentáronse delante de José.
      16 Y vió José á Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa á esos hombres, y degüella víctima, y aderéza la; porque estos hombres comerán conmigo al medio día.
      17 E hizo el hombre como José dijo; y metió aquel hombre á los hombres en casa de José.
      18 Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fué vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido aquí, para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos á nosotros, y á nuestros asnos.
      19 Y llegáronse al mayordomo de la casa de José, y le hablaron á la entrada de la casa.
      20 Y dijeron: Ay, señor mío, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio á comprar alimentos:
      21 Y aconteció que como vinimos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hémoslo vuelto en nuestras manos.
      22 Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos: nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales.
      23 Y él respondió: Paz á vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dió el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino á mí. Y sacó á Simeón á ellos.
      24 Y metió aquel varón á aquellos hombres en casa de José: y dióles agua, y lavaron sus pies: y dió de comer á sus asnos.
      25 Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José al medio día, porque habían oído que allí habían de comer pan.
      26 Y vino José á casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de casa, é inclináronse á él hasta tierra.
      27 Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿vive todavía?
      28 Y ellos respondieron: Bien va á tu siervo nuestro padre; aun vive. Y se inclinaron, é hicieron reverencia.
      29 Y alzando él sus ojos vió á Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío.
      30 Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas á causa de su hermano, y procuró donde llorar: y entróse en su cámara, y lloró allí.
      31 Y lavó su rostro, y salió fuera, y reprimióse, y dijo: Poned pan.
      32 Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con él comían: porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominación á los Egipcios.
      33 Y sentáronse delante de él, el mayor conforme á su mayoría, y el menor conforme á su menoría; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro.
      34 Y él tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y alegráronse con él.
    • Guest Nicole
      By Guest Nicole
      Y VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos, dijo á sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando?
      2 Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos.
      3 Y descendieron los diez hermanos de José á comprar trigo á Egipto.
      4 Mas Jacob no envió á Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre.
      5 Y vinieron los hijos de Israel á comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán.
      6 Y José era el señor de la tierra, que vendía á todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, é inclináronse á él rostro por tierra.
      7 Y José como vió á sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán á comprar alimentos.
      8 José, pues, conoció á sus hermanos; pero ellos no le conocieron.
      9 Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.
      10 Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido á comprar alimentos.
      11 Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías.
      12 Y él les dijo: No; á ver lo descubierto del país habéis venido.
      13 Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece.
      14 Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías:
      15 En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere.
      16 Enviad uno de vosotros, y traiga á vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías.
      17 Y juntólos en la cárcel por tres días.
      18 Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo á Dios:
      19 Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa:
      20 Pero habéis de traerme á vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.
      21 Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.
      22 Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchásteis? He aquí también su sangre es requerida.
      23 Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos.
      24 Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió á ellos, y les habló, y tomó de entre ellos á Simeón, y aprisionóle á vista de ellos.
      25 Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: é hízose así con ellos.
      26 Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí.
      27 Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer á su asno en el mesón, vió su dinero que estaba en la boca de su costal.
      28 Y dijo á sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?
      29 Y venidos á Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo:
      30 Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como á espías de la tierra:
      31 Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías:
      32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.
      33 Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,
      34 Y traedme á vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré á vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.
      35 Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.
      36 Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y á Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas.
      37 Y Rubén habló á su padre, diciendo: Harás morir á mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré á ti.
      38 Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.
    • Guest Nicole
      By Guest Nicole
      Y ACONTECIO que pasados dos años tuvo Faraón un sueño: Parecíale que estaba junto al río;
      2 Y que del río subían siete vacas, hermosas á la vista, y muy gordas, y pacían en el prado:
      3 Y que otras siete vacas subían tras ellas del río, de fea vista, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas á la orilla del río:
      4 Y que las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban á las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.
      5 Durmióse de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas subían de una sola caña:
      6 Y que otras siete espigas menudas y abatidas del Solano, salían después de ellas:
      7 Y las siete espigas menudas devoraban á las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.
      8 Y acaeció que á la mañana estaba agitado su espíritu; y envió é hizo llamar á todos los magos de Egipto, y á todos sus sabios: y contóles Faraón sus sueños, mas no había quien á Faraón los declarase.
      9 Entonces el principal de los coperos habló á Faraón, diciendo: Acuérdome hoy de mis faltas:
      10 Faraón se enojó contra sus siervos, y á mí me echó á la prisión de la casa del capitán de los de la guardia, á mí y al principal de los panaderos:
      11 Y yo y él vimos un sueño una misma noche: cada uno soñó conforme á la declaración de su sueño.
      12 Y estaba allí con nosotros un mozo Hebreo, sirviente del capitán de los de la guardia; y se lo contamos, y él nos declaró nuestros sueños, y declaró á cada uno conforme á su sueño.
      13 Y aconteció que como él nos declaró, así fué: á mí me hizo volver á mi puesto, é hizo colgar al otro.
      14 Entonces Faraón envió y llamó á José; é hiciéronle salir corriendo de la cárcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino á Faraón.
      15 Y dijo Faraón á José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo declare; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para declararlos.
      16 Y respondió José á Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz á Faraón.
      17 Entonces Faraón dijo á José: En mi sueño parecíame que estaba á la orilla del río:
      18 Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado:
      19 Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad:
      20 Y las vacas flacas y feas devoraban á las siete primeras vacas gruesas:
      21 Y entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiese entrado en ellas, porque su parecer era aún malo, como de primero. Y yo desperté.
      22 Vi también soñando, que siete espigas subían en una misma caña llenas y hermosas;
      23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del Solano, subían después de ellas:
      24 Y las espigas menudas devoraban á las siete espigas hermosas: y helo dicho á los magos, mas no hay quien me lo declare.
      25 Entonces respondió José á Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado á Faraón lo que va á hacer.
      26 Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.
      27 También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del Solano, siete años serán de hambre.
      28 Esto es lo que respondo á Faraón. Lo que Dios va á hacer, halo mostrado á Faraón.
      29 He aquí vienen siete años de grande hartura en toda la tierra de Egipto:
      30 Y levantarse han tras ellos siete años de hambre; y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra;
      31 Y aquella abundancia no se echará de ver á causa del hambre siguiente, la cual será gravísima.
      32 Y el suceder el sueño á Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura á hacerla.
      33 Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
      34 Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la hartura;
      35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.
      36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.
      37 Y el negocio pareció bien á Faraón, y á sus siervos.
      38 Y dijo Faraón á sus siervos: ¿Hemos de hallar otro hombre como éste, en quien haya espíritu de Dios?
      39 Y dijo Faraón á José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú:
      40 Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú.
      41 Dijo más Faraón á José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
      42 Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y púsolo en la mano de José, é hízole vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello;
      43 E hízolo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: Doblad la rodilla: y púsole sobre toda la tierra de Egipto.
      44 Y dijo Faraón á José: Yo Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
      45 Y llamó Faraón el nombre de José, Zaphnath-paaneah; y dióle por mujer á Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.
      46 Y era José de edad de treinta años cuando fué presentado delante de Faraón, rey de Egipto: y salió José de delante de Faraón, y transitó por toda la tierra de Egipto.
      47 E hizo la tierra en aquellos siete años de hartura á montones.
      48 Y él juntó todo el mantenimiento de los siete años que fueron en la tierra de Egipto, y guardó mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores.
      49 Y acopió José trigo como arena de la mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.
      50 Y nacieron á José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le parió Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.
      51 Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque Dios (dijo) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.
      52 Y el nombre del segundo llamólo Ephraim; porque Dios (dijo) me hizo fértil en la tierra de mi aflicción.
      53 Y cumpliéronse los siete años de la hartura, que hubo en la tierra de Egipto.
      54 Y comenzaron á venir los siete años del hambre, como José había dicho: y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.
      55 Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó á Faraón por pan. Y dijo Faraón á todos los Egipcios: Id á José, y haced lo que él os dijere.
      56 Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía á los Egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.
      57 Y toda la tierra venía á Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.
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    • The trick is to make so many that they will choke on them all.  The first time the entire world goes to war (peace taken away from the earth) AND the end of the Gentile Times coincide, and it is 'just one of those things?' Like you, I think not. I posted once how a great hobby would be collecting 1914 quotations. Many more were offered in my comment section:  https://www.tomsheepandgoats.com/2010/01/the-1914-collection.html You could even make a case that all the wavering over 1914 is succumbing to a giant head fake, like the Israelites with their fronts up to the Red Sea and Pharaoh bearing down on them. It's sarcasm, I know. All that you said was concise and spot-on. Why should I say it again. Yes!! This even harkens back to something @JOHN BUTLER said about believing without knowing all the details. Nobody would ever do anything with that requirement thrown in. There would be no businesses started, inventions begun, or explorations embarked upon. One never knows it all. It is enough to see that the basic framework  holds and trust that elucidation will be found along the way. Yes. A giant head fake at the end. Backs to the wall. It has happened many times in Bible history, and a few times since. I like the quote from this week's Watchtower study about Habakkuk: "[Jehovah] kindly asks us to trust in him and await patiently for his appointed time..." That doesn't sound too demanding, does it? That doesn't sound too unaccepting of human frailty, does it?
    • Not necessarily. Remember that Jesus said the first would be last and the last first. He who would be your "leader" should be your servant. So who's to say that the order is not Jehovah teaching us, and then through some form of discussion and feedback, ALL of us feed the faithful slave, who then, have the "menial" slave-like duty of distributing whatever we have agreed upon. As in the book of Acts, there might be "no little dispute" about some matters. But those matters would really be few and far between. As persons have already pointed out, there would never be a need to make up a decisive explanation that everyone must believe on a specific point of interpretation. Just report on the most likely possibilities, and explain why they are possible or probable. There has never been a reason for the Watchtower to stick its neck out and say that something must mean a certain thing that later had to be changed. All those changes were unnecessarily brought upon ourselves by being presumptuous.  Of course, this sounds terrible and awful and unworkable to most of us, but there is a Scriptural idea behind it. In Matthew 24, the faithful slave is not really a "position" at all in the Christian congregation, or the Bible would have mentioned it. It mentions elders and ministerial servants and evangelizers and prophets, etc. This is one reason we know that the illustration is merely an example of how, like house servants, all of us should do what we can for each other in an orderly manner even though the Master is delayed in returning. We need to keep the household running smoothly by continuing in our assignments without distraction, and without anyone deciding that they need to take over and create a special form of leadership. The lesson could very likely be the very opposite of the lesson that the Governing Body is currently taking form the parable. But even so, let's say that it really was a lesson about who is distributing the spiritual food to the household of faith. Fine. Then who is creating and preparing that food to be distributed, while the parousia seems delayed? Who is tentatively taking the place of the "master" of the house in deciding what things should be distributed? I quoted the scripture earlier: (Matthew 13:52) 52 Then he said to them: “That being the case, every public instructor who is taught about the Kingdom of the heavens is like a man, the master of the house, who brings out of his treasure store things both new and old.” So it's everyone who is out there teaching about the Kingdom of God. You and me, and every "publisher," and elder, and ministerial servant, and pioneer. Every sister and brother in the congregation who teaches publicly and from house to house. These are the ones taking the place of the "master of the house" who can instruct the "faithful slave" in what to distribute as spiritual food. 
    • i can agree with that.   Jacob did not say that. Go back and reread what @Jacob said! I said nothing about what someone should or should NOT do. I made an observation. Most of the time they don't have better solutions. When you grapple with somethng you find out how hard it is and the complexity of it and that brings a measure of humility and respect. I can criticize a ton of stuff until i actually have the job of doing it. Most apostates are just hyperventilating on every topic and issue imaginable because it is quite ok to be have open season on JWs. their fellows don't even critique them because they are on their side. Very view if any would give any credit at all to JWs for anything. I said nothing of constructive critiques. Much of what @JW Insider says is not constructive. he  is just blowing wind. I like him. I think he is trying to be honest, but he is like a person who likes to talk. That is funny. Much of what he says is irrelevant or blind due to his own biases. I wonder why @JW Insider is still even a JW. Or is that just a ploy?   @JW Insider
    • Jesus wants us to stay watchful because of what we do not know and what we do know. ws12 2/15 pp. 3-8 - The Watchtower (Simplified)—2012 WHO IS WE?? MEMBERS!    As God’s people, we understand many things that we could not otherwise have known. w03 8/1 pp. 14-19 - The Watchtower—2003 WHO IS WE? GB!!   There are some things that happen in the organization that we may not understand. w57 5/1 pp. 279-285 - The Watchtower—1957 WHO IS WE? MEMBERS!     How big Jehovah God is as to his body we do not know. w53 12/15 pp. 748-761 - The Watchtower—1953 WHO IS WE? WE ALL! :))))))))
    • *** w13 3/15 p. 23 par. 16 Jehovah—Our Place of Dwelling *** In what ways will Jehovah prove to be “a real dwelling” during that tumultuous time? We will have to wait and see. But of this we can be sure: Like the Israelites at the time of the Exodus, the “great crowd” will remain organized, ever alert to divine direction. (Rev. 7:9; read Exodus 13:18.) That direction will come theocratically, probably by means of the congregation arrangement. Indeed, the many thousands of congregations around the world appear to be linked to the protective “interior rooms” foretold at Isaiah 26:20. (Read.) Do you value the congregation meetings? Do you act promptly on the direction Jehovah provides through the congregation arrangement?—Heb. 13:17. *** w09 5/15 p. 8 Where Should You Be When the End Comes? *** Soon the end will come for Satan’s wicked world. How Jehovah will protect his people in the fear-inspiring ‘day of his anger,’ we do not yet know. (Zeph. 2:3) Regardless of where we are and what our situation is at that time, however, we can be sure that our survival will depend on our faith in Jehovah and our obedience to him. Meanwhile, we should cultivate a proper attitude toward what Isaiah’s prophecy refers to as our “interior rooms.”     “Enter Into Your Interior Rooms”     “Go, my people, enter into your interior rooms, and shut your doors behind you,” states Isaiah 26:20. “Hide yourself for but a moment until the denunciation passes over.” This prophecy may have had its first fulfillment in 539 B.C.E. when the Medes and the Persians conquered Babylon. Upon entering Babylon, Cyrus the Persian apparently commanded everyone to stay indoors because his soldiers were ordered to execute any found out-of-doors. In our day, the “interior rooms” of this prophecy could be closely associated with the more than 100,000 congregations of Jehovah’s Witnesses around the world. Such congregations play an important role in our lives. They will continue to do so through “the great tribulation.” (Rev. 7:14) God’s people are commanded to go into their “interior rooms” and hide themselves “until the denunciation passes over.” It is vital that we develop and maintain a wholesome attitude toward the congregation and be firmly resolved to stay in close association with it.  
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